Alexander
El Alexander es uno de esos cócteles clásicos que demuestran que no hacen falta muchos ingredientes para lograr algo memorable. Es cremoso, suave y recuerda a un chocolate frío, con el perfil herbal del gin marcando el carácter del trago.
Lo preparé aprovechando una crema de cacao nueva que había comprado, y el resultado fue mejor de lo que esperaba. Es un cóctel fácil de hacer en casa, rápido y con una textura muy agradable, ideal para quienes disfrutan los tragos tipo postre.
Un clásico con varias interpretaciones
Como ocurre con muchos cócteles clásicos, el Alexander tiene distintas versiones según la fuente. La receta tradicional indica gin, crema de cacao y crema de leche, pero en la práctica se pueden encontrar variaciones:
- Algunas recetas usan leche.
- Otras prefieren crema de leche para una textura más espesa.
- En mi caso, utilicé leche evaporada, que ofrece un buen equilibrio: cremosa, pero sin sentirse pesada.
El resultado fue un trago bien integrado, suave y fácil de beber.
Ingredientes
- 1 oz de gin
- 1 oz de crema de cacao
- 1 oz de leche evaporada
- Hielo
Decoración
- Nuez moscada rallada
(o canela en polvo, si no tienes nuez moscada)
Preparación
- Vierte el gin, la crema de cacao y la leche evaporada en la coctelera.
- Añade hielo en buena cantidad.
- Bate enérgicamente hasta que el trago esté bien frío y con textura homogénea.
- Sirve colando en una copa o vaso de tu elección.
- Espolvorea ligeramente nuez moscada por encima.
En mi caso utilicé canela, y funcionó muy bien.
El resultado
El Alexander se siente como un chocolate frío y cremoso, con un fondo herbal que depende mucho del gin que utilices. Con un gin más botánico, ese perfil se nota más; con uno más suave, el cacao toma mayor protagonismo.
Es un cóctel que no busca ser intenso ni agresivo. Es redondo, equilibrado y cómodo de tomar, ideal para quienes disfrutan sabores dulces pero quieren algo con carácter.
Una opción simple y efectiva para casa
Una de las grandes virtudes del Alexander es su practicidad:
- Usa pocos ingredientes.
- Se prepara en minutos.
- Da un resultado elegante y bien logrado.
Es una excelente opción cuando quieres un trago cremoso, con buen sabor y sin complicarte demasiado. Además, al usar gin como base, es una receta fácil de replicar en casi cualquier lugar.
Alexander vs. Cóctel de Algarrobina
Curiosamente, preparé el Alexander al mismo tiempo que el cóctel de algarrobina (que ya tiene su propia entrada en el blog). Compararlos fue inevitable:
- El cóctel de algarrobina es más cremoso y denso, con más ingredientes y una sensación más marcada de postre.
- El Alexander, en cambio, es más directo: menos ingredientes, preparación rápida y un perfil más limpio.
Aun así, el Alexander no se queda atrás. Es un gran competidor cuando quieres algo dulce y cremoso, pero sin complicarte ni ensuciar media cocina.
Una nota final
Si te gustan los cócteles cremosos y dulces, el Alexander es una muy buena puerta de entrada. Y aunque existen otras bebidas más densas o con más ingredientes dentro de este perfil, este cóctel demuestra que menos también puede ser más, especialmente cuando los sabores están bien balanceados.